La Religiosas Claretianas de Venezuela nos remiten un informe de cuál es la situación en la que se encuentra la zona donde están, a un mes del doble terremoto.
Un saludo fraterno desde Caracas.
Estamos seguras de que a través de las noticias, que se van difundiendo, ya están al tanto del alcance de este doblete sísmico que se dio en la región norte costera de Venezuela.
Hoy, ya estamos a 20 días del terremoto que asoló al estado de la Guaira y que también afectó significativamente a los edificios en algunas zonas de Caracas, como los Palos Grandes y Altamira (algunos se desplomaron posteriormente), y en otros sectores, como es la zona Sucre donde nos encontramos las Misioneras Claretianas.
En la Guaira se desplomaron muchos edificios, con un resultado de 4.561 fallecidos, según el reporte oficial del 13 de julio; las personas heridas llegan a 16.740 y los rescatados a 6.462. Entre los que sobrevivieron tenemos personas que quedaron solas porque sus familiares fallecieron. Hay niños, adolescentes y jóvenes sin familia, y fueron ubicados en diferentes lugares en carpas.
No hay palabras para describir esta tragedia… Estamos de duelo…
En la zona donde nos encontramos las Misioneras Claretianas fueron afectadas algunas edificaciones: daños superficiales y alguno que otro daño estructural, pero con posibilidad de ser reparado. Después de realizadas las evaluaciones correspondientes por los entes autorizados, algunas de estas estructuras han sido declaradas no habitables.
Las personas que sobrevivieron, pero perdieron todas sus pertenencias, se encuentran en centros de refugio o con sus familiares. En los centros de refugio habitan en pequeñas carpas que se les han anegado por las lluvias.
La respuesta nacional, de parte del pueblo, ha sido heroica. Desde la pobreza que reina en este país, desde hace muchos años, salieron las primeras ayudas que hicieron posible comenzar las labores de rescate, en todo sentido. En menos de 24 horas los hospitales llegaron a tener los insumos para cubrir las emergencias inmediatas al sismo. La comida fue llegando de todos los lugares, y sobró. Agua en envases individuales fue distribuida en grandes cantidades. Ropa, colchonetas, lencería… en fin. Como pueblo unido cubrimos hasta que fueron llegando las ayudas internacionales.
Hay organizaciones internacionales como CÁRITAS y UNICEF que en pocas horas se hicieron con un numeroso voluntariado y salieron adelante en carros particulares, en motos, a pie… como fuera, lo importante era llegar. y nos motivaba la seguridad de que cada uno, con su granito de arena, colaboraba para salvar muchas vidas. Hubo una ONG que alquiló maquinarias para construir, de emergencia, sanitarios para las 5.000 personas que ubicaron en uno de los refugios ya que no contaban con la cantidad de servicios necesarios para esa población. Igualmente, las ONG han conseguido permisos para poder movilizarse en la zona del desastre.
La Iglesia, por su parte, sobre todo a través de las parroquias, ha servido con centros de acopio y elaboración de comidas. La Vida Religiosa que tiene hospitales y Casas Hogares, o cuenta con grandes espacios, los han cedido como Centros de Refugio.
Hemos tenidos muchas réplicas, algunas han llegado a ser de magnitud 5, que además de mantenernos en alerta permanente, han generado más daños en las edificaciones. Con algunas de estas réplicas se terminaron de desplomar varios edificios.
En este momento estamos en una 3ra etapa: perseverar…: Muchos ya dieron no sólo lo que tenían, sino hasta lo que no podían… Hay que volver al trabajo… pero la gente sigue en los centros de refugio, pasando necesidades de todo tipo, además quedaron sin trabajo (porque laboraban en la zona del desastre). Y también están pendientes las reparaciones menores de los apartamentos.
En el colegio de las Misioneras Claretianas, en Caracas, tenemos algunos daños menores y 2 daños estructurales en un espacio concreto del edificio. Nos declararon dentro de la zona roja. Aunque nadie, del ente oficial, vino a inspeccionar, nosotras pagamos a un servicio privado que nos hizo un informe de la actualidad de la construcción pero, debemos lograr que nos visiten del ente autorizado por el Estado para hacer esas evaluaciones y nos declare con la estructura acta para recibir a los estudiantes.
Del personal del colegio tenemos por lo menos 8 familias cuyos apartamentos requieren reparaciones significativas y el ente gubernamental de inspección les exigió salir del lugar. Vale acotar que a una de las docentes se le cayó una pared de su casa. Volverán a habitar sus departamentos cuando ya los tengan arreglados y reciban el permiso correspondiente.
Las Misioneras Claretianas hemos vistos que el generoso aporte ofrecido por Korima lo podemos orientar hacia estas personas que tienen sus apartamentos con daños, ya que con los salarios que percibimos es muy difícil pensar que podrán hacerlo.
Ya hicimos un gran aporte desde el colegio a través de un centro de acopio que abrimos y que en este momento vamos a reactivar pidiendo específicamente, a quienes deseen colaborar, productos de higiene y limpieza, alimentos para niños, medicinas, agua y recursos didácticos que sean útiles para la población infantil.
Agradecidas por el deseo de ayudarnos en este momento difícil,
Hna Daiser Araujo, rmi
Hna Marisol Bonier, rmi
Recuerda que tú también puedes ayudar.
